Y sin embargo me quedo aquí con los brazos cruzados,
Culpando a la nada de mi maldito destino.
Golpeando los espejos con las manos.
Como si fuera tan fácil poder decir que no.
Mi vida es como el agua en una copa de cristal, no tiene sabor, no tiene color, no tiene sentido, es frágil e indefensa y en cualquier momento podría quebrarse…
Y todavía sigo aquí, mirando el vacío, siendo que antes no sabía nada más que mirar el cielo.
Dime como quieres que te mire a la cara y que empuje con fuerza el camino si ya ni siquiera existen las lágrimas.
Solo tengo un baúl lleno de suspiros el cual amenaza con algún día explotar.
No entiendes que tengo mucho miedo y después de todo prefiero encerrarme aquí y taparme la cara que volver a creer en algo que nunca existió.
Agatha


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